jueves, 17 de agosto de 2006

Vuelvo a ser feliz, por un instante

Es cierto que no hacía la mejor noche para pasear. Hacía un poco de frío, a pesar de ser primavera, pero tenía ganas de hablar contigo, y de que me contaras muchas cosas. Tanto tiempo sin verte, me unía aun más a ti, más que separarme.

El mar se mostraba embravecido tras la tormenta, y podíamos observar ya en el horizonte los relámpagos de colores púrpuras alejándose cada vez más y más de la costa. La arena, aun empapada de la lluvia, desprendía ese aroma a mojado que tanto me relaja. En el cielo, a un lado, las nubes que ya habían pasado, y en el otro, un cielo despejado, cubierto de estrellas, y una luna resplandeciente, que pintaba todo de azul.

Paseamos por las casas que están junto a la playa, hablando, sin temor a nada, puesto que nadie nos escucha y todo esta bajo el silencio más absoluto, solo roto por el romper de las olas, y por nuestra voz.


Mi mirada, perdida en tus ojos, contempla a través de ellos el reflejo de la luna, y del mar, y mi sonrisa estrecha tus palabras, acariciándolas, una a una,, porque no hay nada que me haga tan feliz como escuchar de nuevo tu voz, junto a mi. No hay nada más que pueda pedir. Tienes frío, y te estrecho entre mis brazos. Te acaricio y te cubro con mi cuerpo, de nuevo, y regresamos de nuevo al coche.

Ya se acaba todo, pero yo, por un instante, vuelvo a ser feliz.

2 comentarios:

Aganzo dijo...

Aprovecha ese momento de felicidad! Es tan bello como efímero! Y cuando estés mal recuerda esos instantes que te produjeron el bienestar.

Enyesquería dijo...

Lo peor es intentar que tu vida sea tan plena como esos momentos... Resulta ser tan insatisfactoria entonces que hasta da miedo. Disfruta lo que tengas en el momento que lo tengas y no pienses ni en el ayer ni en el mañana. Está en tu mano no desaprovechar esos instntes de felicidad.