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martes, 22 de abril de 2008

Hasta Siempre

No tenía ningún sentido marcharme sin más. Aunque ahora me apeteciera.
Aquí he escrito palabras que han hecho estremecerme, he plasmado escritos que venían de mis experiencias, de mi alma.
A veces, echo la vista atrás y releo, una y otra vez, mis artículos pasados y me encanta. No es idolatría propia. Se trata de poder sentir por unos segundos todo lo que mi inspiró aquellos días en los que el alimento del alma era mayor. De suspirar de nuevo.
Aquí he escrito de gente a la que he querido, he amado (y amo todavía) y de lo que quería ser cuándo fuese mayor.
Ahora no me siento partícipe más de éste proyecto que no mi inspira. Que está muerto. No tiene sentido que siga aquí.
Sobre todo cuando en mi cabeza surgen otras ideas que me hacen efervescer.
Sólo me queda agradecer a mis lectores, a aquellos que se emocionaron y a los que me contestaban. Pero agradezco, por encima de todos, a los que me hicieron sentir. Los que mi inspiraron las palabras -feas o preciosas-. A los que me hicieron aprovechar esta corta estancia de hotel superior.
No me voy porque seguiré escribiento por ahí, pero creo que es el momento de cerrar una etapa que comenzó hace ya algunos años. Y ahora es el momento.

Gracias y hasta siempre,

Beso

Aganzo

miércoles, 13 de febrero de 2008


«Sepas lo que sepas, guarda silencio.
A nadie enseñarás nada más de aquello que sabe.
Y si amplía su saber tomándolo de ti sin estar preparado,
será un saber superficial en él y sin fondo.
La sabiduría no se regala, se trabaja en el roce con la vida
y el sacrificio cotidiano.
A aquellos que debas decirles algo,
la misma vida los pondrá parejos a tu camino,
y andando, los enseñarás a andar»


Cayetano Arroyo

domingo, 10 de febrero de 2008

Aída, serie homófoba

"Eso son mariconadas... ¿y quién nos las puede enseñar? Fidel". Así se dirige uno de los personajes a Fidel el adolescente interpretado por Eduardo Reina . El motivo es que el hijo del tendero les puede enseñar buenos modales a la hora de sentarse a la mesa.

Durante el episodio de hoy domingo no sólo él es recriminado con eufemismos como "mariquita", "mariconada", "invertido" o referencias a actos sexuales anales para insultar a los personajes gays. Palabras para no irritar demasiado a las mediáticas asociaciones de gays y entretener a millones de españoles, algunos tan arcaicos como el personaje de Mauricio o alguno de los guionistas de la serie.

Los roles de homosexuales aparecen estereotipados al cien por cien, tratándose entre ellos en femenino, mostrándose orgullosos y ostentosos de su promiscuidad y aceptando con cabeza agachada el insulto fácil, por a su condición, de los demás.

¿Volvemos a los chistes de mariquitas de la España cañí?

El viraje del uso de este vocabulario en la serie es nuevo, al principio con la existencia solo de Fidel, el resto de personajes lo trataban con respeto evadiendo siempre las palabras prohibidas en televisión por su discriminación.

La insuperable marca dejada por la serie 7 Vidas, dónde Diana (el personaje de Anabel Alonso) daba una imagen muy positiva -como necesitada- para las homosexuales femeninas de este país, se ha esfumado. Sólo importan las audiencias, y sobre todo en Telecinco. Cadena que no cuestiona ni un renglón de sus contenidos si funcionan muy bien: si da pasta, aunque no moral. La forma italiana: pasta y Pasta.

Imagen de normalización que choca con la España etiquetada de la serie Aída, dónde se valora más al empresario racista, machista, homófobo y sin cultura o estudios que al personaje homosexual inteligente, tolerante y culto. ¿Y somos capaz de verlo sin indignarnos?

lunes, 31 de diciembre de 2007

Prisas, pisas

Ahora sí que me siento un becario en una redacción de escaso personal, exprimido al máximo.
¡Rápido! ¡Escribe, piensa! O era al revés.
Ya no entiendo, ni lo intento. Son las prisas, señor.
Mi café se enfría. El tren se fue, aunque yo había llegado antes. ¡Qué caos!
No entiendo porqué todo a última hora. Si todos sabíamos la fecha de entrega.
Y mi tacón se rompe, mierda. Y ya quedaba poco.
Guardemos las composturas. Sacudámonos el confeti que seguirá apareciendo a lo largo del año en casa.
Me falta una uva, cabrón, lo has hecho adrede. Te la cojo y veo como cierro mi edición. Con algunas faltas, Mamma mia! no sólo de ortografía.
Gritos, y… ¡llega el orgasmo del reloj! Uno al año, no hace daño.

Photo by Aganzo ©

sábado, 15 de diciembre de 2007

No hay valor

Es como si mi pasado volviese.
No el volver para quedarse.
El regresar para rozar con su aroma.
Evocar.
Dando y dándome oportunidades
de pedir perdón, de aprovechar
lo non visuto.
De no comprender,
de sentirme solo.
De llorar.
Tengo la necesidad de aprovechar el derrape
de la ventura para terminar este ciclo, pero...
Pero no tengo fuerza.
No hay valor.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Bocas 05

Una ciudad

Una ciudad que nunca me llamó pero que ha conseguido evocar en mí sentimientos, recuerdos. Calles que terminan en el mercado de Atarazanas de Málaga y me traen bellos recuerdos. Es una ciudad predestinada para el cine. Ya son muchos los años que se muestra aquí. El cine Roxy, se inaugura en 1936, una gran sala de dos plantas que, tras la reforma, quedarían en dos amplias pantallas. Desde fuera, la fachada evoca la época dorada del cine con toques art decó.
Desde las recónditas y oscuras salas del Casablanca se oye la voz del acomodador con la última llamada para la sesión. No hemos cambiado tanto.
Espectadores que, contra corriente, entran en los cines para implicarse en las películas y no para evadirse. Vivir otra realidad. Emocionarse.
Eso me esperanza. El séptimo arte no muere. Vive en cada uno donde no aparece la palabra FIN.

Lo que quedará siempre son las Bocas que besan en las grandes películas de amor.


miércoles, 24 de octubre de 2007

Bocas 04

Volver a oler a mar
Lo dije hace unos días: "¡quiero salir de mi crisis!" (espero pasajera) y no encuentro mejor motivo que estar ocupado todo el día. Ni un minuto libre: clases, prácticas, trabajo... Quiero que al llegar a casa no me cueste conciliar el sueño de lo cansado que estaré. Sólo así ocupo el cuerpo pero, sobre todo, la mente. Porque cuando hay demasiado tiempo libre es cuándo las neuronas comienzan a funcionar y pedir porqués a la vida.
Nos ha pasado a todos, hemos puesto muchas ganas, teníamos mucho interés en algo pero al final todo se queda en nada.
Muchas veces nos embarcamos en cruceros naufragados por el mero hecho de volver a oler a mar.

Estas breves bocas son producidas por mis problemas informáticos... la próxima semana llegan Bocas cinéfilas.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Bocas 03


Educación a secas


- “Buenas tardes, quería información sobre los precios del gimnasio”
- “Ahí tienes los horarios y mensualidades” me espeta sin ni siquiera mirarme.
- “Ya veo, pues aquí está la puerta por la que me voy a otro sitio a preguntar tarifas”

No es ficción, es la triste realidad de una recepcionista venezolana en Madrid. Los españoles tenemos un cuaje encima bastante importante, pero los latinos elevan al cubo ese defecto. Como si viviéramos en un constante anuncio de Malibú. En la atención al cliente, esta ciudad deja mucho que desear. Nunca defenderé que el cliente lleva siempre la razón, porque no es así. Es una gran falacia capitalista. Pero sí que, la persona que paga, debe tener un mínimo de atención y ser tratada con amabilidad.
Puede ser, también, que yo tenga demasiada mala suerte y siempre me toquen los ineptos por defecto. Pero cuando yo he trabajado de cara al público siempre he sido correcto.
Como defensor a ultranza de la buena educación (he hablado de ella en este blog en considerables ocasiones) y aunque no sea el ejemplo absoluto, me veía obligado a hablar de los buenos modales.
Lo reflejaba perfectamente una viñeta de un diario que, desgraciadamente, no recuerdo: “Educación para la ciudadanía, tema 1: Educación a secas” Y es que más que para la ciudadanía tendría que ser para las relaciones básicas.Visto lo visto.
Mala educación como la que desfiló por la boca de Carod-Rovira anoche en Tengo una pregunta para usted. Exigió que los ciudadanos le llamasen por su nombre en catalán y con un acento perfecto. Don Josep Lluís se mostró como un perfecto maleducado e impresentable al exigir su apelativo de boca catalana. También, le faltó escupir cuando una señora le dijo que ella no lo pronunciaba en catalán porque no le interesaba ni un ápice ese idioma. El nacionalista, con pura demagogia, dijo que la señora estaba menospreciando su lengua madre. Pues no es así, don Josep Lluís (¿lo he escrito bien?). Hay gente a la que les encantan los idiomas pero no quieren aprender una lengua que habla una minoría y que además también habla castellano. Y está en todo su derecho, mucho más que el suyo a imponer nada. Además, que fonéticamente me parece horroroso. (Consideración muy personal)
Lo comentaba hace poco con un amigo, que cuando creas un clima de buen rollo en el trabajo, basado en la educación y amabilidad, las horas son auténtico ocio y la calidad de vida aumenta.
Por eso, señoras y señores, a veces es muy importante saber rodearte de sonrisas y buenos gestos, independientemente de caracteres, y dar la espalda a los amargados que sólo quieren contagiar.


Estas bocas han sido inspiradas por sus homólogas que escupen en vez de hablar.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Bocas 02

Cultivo
Recibo una nueva llamada en este momento, el interlocutor no me llama para invitarme a unas bravas ni para preguntarme si adelgacé los quilos del verano. Al descolgar canta su petición que deja al descubierto el altísimo nivel de interés de su llamada.
Mis bocas no podían quedar calladas esta semana ante esta situación. Y es que siempre he creído que a las amistades hay que cultivarlas, sobre todo a esas que sabes que merecen la pena. Porque, amor, se pierden. No esperes volver a marcar ese número después de meses para volver a corrernos una juerga juntos si lo último que sabes de mí es que me hice mechas. La inmadurez, el egoísmo incluso la tacañería influyen en nuestra relación con los demás. Los ahorradores de palabras, los bolsillos pequeños de sonrisas o los bancos andantes no son invitados a mi mesa. Aunque, últimamente, se crea que he montado un banquete porque no paran de llegar huéspedes desagradecidos a la pensión. Quien tiene un amigo tiene un tesoro, puedes agotar esa riqueza vendiendo el oro en la calle montera o limpiándote el culo con los billetes. Dejándo así sus carnes bailando al son del viento y perderlo para siempre. O quizá administrarlo correctamente, reponiendo todo lo que tomas y logrando así una reciprocidad divina. Porque nada es eterno, nada ni nadie se queda dónde no tiene su hueco hecho. Y yo ya he huído.

Estas bocas inspiradas por los altísimos tipos de interés.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Bocas

Siempre me gustó la nostalgia, y todo lo que ello conlleva: baladas, recuerdos, noches en y de vela. El recuerdo de lo pasado, de lo perdido o abandonado atrás. Esencial es, sin duda, el autocontrol de este sentimiento. No se debe entender como un deseo de vuelta a lo que por causas del destino o por mera irresponsabilidad perdimos en el pasado.

Aunque, como es mi caso, haya mucho más en ese mundo difuminado del ayer que en el nítido y enfocado ahora. Ya perdí la cuenta de las veces que maldije al destino. Tachándolo de amargo, insensato, un pijo malcriado. Todo por traer barcos a mi puerto cuando mi faro estaba fundido. Por escribir poesía muda para ojos sordos. En la soledad de mi nostalgia me encuentro con una cómoda tristeza voluntaria. Siempre vi muchas películas, quería entender las relaciones humanas, quería saber por qué y en qué sufrían mis personajes. Aún siendo el guión más humano del mundo; el que más duro tratase a sus personajes, nunca sería tan salvaje como la puta realidad. Aunque ya estaría al menos en predisposición a lidiar bocas ajenas. Bocas que provocan nostalgia, que no mintieron pero que fueron engañadas. Y es que “en este mundo de prosa, farándula y poesía yo quiero encontrar esa boca que rime con esta mía”.

Estas bocas vienen por inspiración de Pasión Vega:

viernes, 17 de agosto de 2007

A todas las madres, a mi madre



Cuánto es el coraje que guardas. Cuánta valentía de descocida procedencia. Donde quiera que guardes el amor y el valor lo tienes en grandes bodegas de tu alma. Clasificado en cantidades industriales. Nunca he admirado tanto como te he podido admirar a ti. Has hecho lo que ningún hombre se atreve a hacer, has llorado, has sufrido y sufres más que todos tus discípulos. La vida y, sobre todo, tus pupilos te han maltratado en tu caminar. Pero has tenido siempre un perdón exquisito sin rencor.
¡Qué desagradecido por mi parte no haberme percatado antes de tu infinita bondad! Del altruismo y el amor de una madre. Del poder para sacar adelante a tus crías. De tu fuerza para ser heroína desde el amanecer hasta la noche, de no poder soñar por tener tu vigilia a disposición de tus hijos. Ningún varón podrá ser como tú, no podrá llegar tan lejos después de haber saltado tantas trampas en la vereda como tu hiciste. Porque sólo una madre sabe lo que es sufrir y borrar su llanto para no contagiarlo, merecen la más absoluta admiración. El agradecimiento nunca bastará. A todas las madres, a mi madre.


sábado, 28 de julio de 2007

Sin mí

Tengo 78 años. Y sé y noto que se acerca mi final. No recuerdo ni siquiera el nombre de mis nietos, ni cuántas veces me casé o si lo hice, cuánto pagué por el pan esta mañana o qué hora es. He aprovechado este momento de lucidez (quizá el último) para escribir sobre mí, sobre mi vida.

Recuerdo que cuando era joven trabajaba en un negocio familiar durante todos los veranos. En un ultramarinos de la época, dónde tenía que lidiar con las mujeres muy mayores, marujas desatendidas por sus familiares, que se veían obligadas a comprar solas. Con mis 20 años para mí eso era un caos, me amargaban con sus historias, sus olvidos, su necesidad de compañía. Me horrorizaba cuándo me hacían contar todos sus céntimos, cuando me obligaban a hacerle la cuenta a la vieja usanza. Juré por todos los dioses conocidos que no me gustaría llegar a esa edad, me arrancaría el alma antes. Ahora me he convertido en dependiente de los demás, con unos contados segundos de lucidez mental que he decidido aprovechar en esta ocasión. Ya no entiendo la búsqueda que emprendí para encontrar sentido a la vida, no sé si conseguí mis sueños, no entiendo mis prejuicios y no sé si fui feliz. En esta corta reflexión, sólo me doy cuenta de que toda la fruta, madura y estoy a punto de caerme para no ser recogido más en la huerta de la vejez.

Aquel prejuicio que tuve fue porque no quería seguir en el mundo sin mi conciencia ni mi lucidez, en definitiva, sin mí.

sábado, 7 de julio de 2007

Y no me encuentro


Sería estupendo que como ha proclamado Axwells al viento una docena de veces todos fuesemos felices si aspirasemos a menos de la vida, si nos conformásemos con poco. Pero, ¿qué pasa con los inconformistas? ¿qué hacemos los que, como yo, no paramos de soñar? ¿Dónde vamos los hechos de la materia de los sueños? Inundados de proyectos que pocas veces salen bien, pero que no nos hacen tirar la descolorida toalla. Realmente me gustaría tomarme la pastilla del conformismo. Porque creo que tienes toda la razón, no es más feliz quién más tiene si no quien menos necesita. Por eso tomaría el jarabe de la sencillez que matase mis aspiraciones más vivas. Lo sé, lo dicen todos y yo lo sé: no son buenos tiempos para los soñadores. Pero déjame que siga buscándome en mis deseos de futuro.


jueves, 21 de junio de 2007

Menos mal

Menos mal que aún queda gente amable.
Menos mal que aún queda gente por la que vale la pena seguir conociendo a gente.
Menos mal que aún queda gente que sabe que la gente estúpida es infeliz.
Menos mal que aún queda gente que dice la verdad.
Menos mal que aún queda gente que se desengaña con los mentirosos.
Menos mal que aún queda gente que sabe sonreír.
Menos mal que aún queda gente que ama a la gente...

Y es que estoy empezando a pensar que el altruísmo ya no existe, se lo zampó la vanidad.

viernes, 15 de junio de 2007

Sala de estudio

Época de exámenes: lamento, recogimiento, café, silencio…
Llega la época de demostrar lo que se ha aprendido (o no) a lo largo del curso académico. Y se hace delante de un examen en el que el 60% de las probabilidades de pasarlo depende de la buena suerte. Realmente creo que hace años que no voy a un examen con la preparación óptima. Y cuando lo hice, estaba en sexto curso.
Ahora se nos llena la casa de apuntes, de cercos de tazas de café y de pocas horas de sueño. Los que consiguen estudiar en casa, que cada vez son menos debido a las grandes distracciones, viven un auténtico aislamiento. Y para los que, como yo, estudiamos de noche, aún más. En este período se nos ocurren las más grandes ideas, ideamos proyectos a corto plazo que desearíamos realizar de inmediato, nos acordamos de caras de gente que habíamos perdido la pista… Todo de forma involuntaria, queriendo nuestro cerebro evadirse del bronceado de flexo. Y en estas semanas nos invade la inspiración y nos proponen mil planes gente que antes no salía. Abren las piscinas y tú pasas el domingo apuntando en un pequeño papel las cosas que harás cuando termines los exámenes… Sin dejar de mirar el día que tienes marcado de rojo en el calendario que te anuncia el orgasmo del fin de la esclavitud intelectual.

viernes, 8 de junio de 2007

Zapatos

- Dicen que hasta que cada persona no encuentra su calzado, o sea con el que se siente cómodo y bello a la vez... Pues que hasta ese momento nuestro carácter no se termina de definir.

- ¿Por eso los vagabundos van descalzos?

- O con los zapatos de otro.


domingo, 3 de junio de 2007

La mala educación

Hace unos días durante mi fugaz visita a Turín pude disfrutar del edificio más característico de la ciudad: La Mole Antonelliana. Un edificio, que sale en el reverso de las monedas de 2 céntimos, construido entre 1863 y 1888 que alcanza los 113 m, y que ha sido reconvertido de una forma exquisita en el Museo Nacional del Cine. En el interior, la ambientación es muy moderna: un ascensor panorámico que sube por el centro de todo el edificio hasta el mirador, focos que colorean los decorados de películas expuestos e, incluso, una cafetería de lo más chic dónde poder tomar un café viendo fragmentos de películas.
En la sala principal, se puede ver la parte interior la cúpula cuadrangular dónde también se han fijado grandes estrellas del celuloide cinematográfico. En uno de los espacios, una gran nevera da paso a una pequeña sala dónde las butacas son urinarios que invitan a la percepción del filme desde otra ubicación. En este pequeño cine se alternan pequeños fragmentos de películas contemporáneas, entre las que se encuentra el cortometraje
El amante menguante que Almodóvar creo en Hable con ella.
Me sorprendió gratamente el hecho de la proyección ya que estos minutos de película me encantan y considero que están realmente bien hechos. Sentado en uno de esos sanitarios contemplaba como el personaje de Fele Martínez descendía por los pechos de su amada para dirigirse hacia el famoso monte de Venus.
Pero cuando alza la vista para dirigirse a su selva del deseo la proyección funde a negro dejando al espectador sin conocer el final. Realmente me sentó muy mal aquella censura ridícula que me recordaba a los intermedios en los cines cuando además proyectaban: “Visiten el bar”.

Comencé a pensar lo realmente maleducado que había estado el museo con el artista y, sobre todo, con el espectador.
Era como si sólo te dejasen ver La Maja vestida, o La Maja desnuda con una burda tela. Y comencé a pensar en la mala educación que caracterizaba a los italianos. Y es que, si ya es difícil encontrar un camarero o taxista amable en el mundo, en Italia es imposible. Y no por falta de teoría, a la hora de las palabras tienen expresiones para todo: desearte buen día, buen domingo, buen día de fiesta… pero en la práctica son unos verdaderos fracasados.
El pasado domingo, sin ir más lejos, intentaba pedir dos bebidas diferentes en un local de Milán. El camarero, un fracasado con un trabajo de mierda, homófobo y que se creía un semidios, ni si quiera me miró mientras se lo pedía. Sólo lo hizo después para gritarme que por qué no pedíamos el mismo tipo de bebida. No daba crédito aquella noche.


La falta de amabilidad no es solamente un problema de educación, sino el efecto de vivir en un país atrasado y no querer hacer nada para cambiarlo.


martes, 15 de mayo de 2007

Sentir

No entiendo cómo lo puedes hacer. No comprendo que disfrutes estando en boca de todos, infectando cada día a más lenguas que antes no se atrevían a acariciarte. No puedo lograr asimilar como vuelves a mí a pesar de que un día te condené al ostracismo fuera de mi forma de ser.
Tampoco digiero como tú te haces con sus premisas para alimentar tus días, dejándote secuestrar por la ficción de lo que no eres. Por el mero hecho de llenar cada día una vanidad que engorda como una dieta a base de hidratos de carbono y
sabe a una pizza aceitosa que ya ninguno quiere probar.

Por mucho que miro al horizonte no veo más que la contaminación de tu manipulación, que me hace rechazar los nuevos lugares que voy conociendo. Y no por prejuicios, sino por la demostración de los hechos empíricos que me tocó SENTIR.



lunes, 23 de abril de 2007

Artículo homófobo en Expansion.com


<< target="_blank" href="http://app2.expansion.com/blogs/web/belloso.html?opcion=1&codPost=20973">blog de Miguel Ángel Belloso, se llama "¿Iría usted a la boda de su hijo homosexual, como Rajoy?" y seguro que ha levantado ampollas entre los muchos homosexuales que, nos consta, trabajan y han trabajado en ambos grupos editoriales.

Miguel Ángel Belloso se atreve, a estas alturas, a decir cosas como que la homosexualidad no es normal porque "lo normal es que a los hombres les gusten las mujeres y viceversa" o que el matrimonio homosexual es "un atentado al sentido común, antinatural y antihistórico". Tan antihistórico como el voto de la mujer hasta hace muy poco.

¿Esto es lo peor? No. ¿Su tono paternalista, perdonavidas? Tampoco. Lo peor es la coartada final. Aquello de que él tiene muchos amigos homosexuales, que está de nuestro lado, que le encanta Chueca, que no se enojen con él los gays y todo eso. La misma justificación hipócrita y falsa de siempre. Hay que tener la cara muy dura, después de decir todas estas sandeces más que superadas hoy en día, para intentar hacernos creer finalmente que a él los gays le caen muy bien. Pero es que además hay que ser un poco simple para terminar diciendo que a él, los que le caen mal son "Zapatero y Zerolo". Hay que ver lo obsesionaditos que están algunos con Zerolo. ¿No es un poco sospechoso? >>

Extraído de Chueca.com

jueves, 19 de abril de 2007