Sugar daddy. Desoxirribosa. Diciembre caluroso. Unineuronal. Shakira. Cajas. 1000 kilómetros. Camiseta fuera. Rayas. Mis mejores amigos. Midnight party. Falsedad. Crisin'. Risas. Cara de rata. Milano. Doble incoherencia. seis. Nacionalidad. Brasileño. Cartas. Casado. Despedida.
lunes, 24 de julio de 2006
martes, 18 de julio de 2006
Última hora

Ha fallecido en un accidente de tren el joven madrileño de 24 años Heisserss. En la madrugada del sábado, el tren con destino aun desconocido, se salió de la vía, provocando un muerto y escasos daños materiales. Un operativo del SAMUR dio acta del fallecimiento del joven, y comprobó que no había más viajeros en el tren. Testigos presenciales, narran que antes del fatídico desenlace, habían observado como una persona saltaba del vagón, perdiéndose posteriormente entre la niebla. Los familiares del fallecido, consternados por la perdida, han hecho público el siguiente comunicado: "Fue deseo expreso de él, el viajar en ese tren, pese a nuestras recomendaciones de que no era una buena idea; Heisserss hizo siempre lo que quiso". Las fuerzas policiales barajan la hipótesis de que la causa del accidente, sea uno de los muchos "trenes fantasma" que recorren nuestra red viaria. Entre los objetos personales que se encontraron en el lugar del accidente, hay recuerdos descuartizados de lo que un día fue un viaje de ensueño, unas lenguas enredadas en el hierro oxidado del rail, un bote de ketchup que contenía el corazon del fallecido, estampado en el firme. La solemne misa por el alma del difunto no se celebrara, a petición de su fiel amigo el diablo.
Lamento
Si escuchas con cuidado, oirás más allá del silencio el eco de mi lamento al final del horizonteAmalgamado entre las lágrimas negras que me surcan las mejillas del alma
Te quedaste atrapado en algún lugar entre el tiempo y el espacio
Sin que nadie podamos hacer nada ya por devolverte todo el tiempo de vida que la muerte te ha robado sabiendo que te pertenecía
lunes, 17 de julio de 2006
Autocomplacencia
Levántate, quítate la venda de los ojos, y podrás comprobar que los secretos mejor guardados y las pasiones más intensas estan a la vista de todos, solo que la gente es incapaz de ver lo que es evidente porque no empiezan buscando en si mismos.Solo cuando seas capaz de superar tus miedos y vencer tus fobias, te darás cuenta de que hay algo más que desconocías entre tus ojos y lo que tus ojos quieren ver.
domingo, 16 de julio de 2006
Abandonado
Sabía que volverías a hacerlo. No sé ni como, ni tampoco el motivo, pero por alguna cosa tenía la certeza de que en el momento en el que todo fuera bien, me fallarías. No cogiste el teléfono, ni respondiste a mis mensajes. De la noche a la mañana, dejaste de hablarme como si yo ya no existiera. Igual que nos habíamos vuelto a encontrar, volviste a abandonarme, sin más aviso, dejando tu amargura sobre mis labios.
¿Debería volver a intentarlo? No sé si merece la pena aguantar ya tanto dolor, sin ningún sentido, sin ningún motivo. Mientras mi corazón se paraba y mi cabeza se llenaba de locuras, tu estabas disfrutando de otra persona, y, ¿yo que?
¿Jugabas conmigo?. Solo era tu mascota, jugando conmigo cuando querías, y ahora me abandonas lejos, en una carretera secundaria, lejos de cualquier lugar, por donde nadie pasará a recogerme. Me dejas morir de dolor, sin ni haber podido hablar de ello, y, ahora, mientras mi cuerpo se consuma mis recuerdos en tu cabeza irán desvaneciéndose poco a poco, hasta que llegue el momento en el que no quede nada de mi en ti.
Aunque sé que ya no volverás, cuando caiga la noche, te seguiré buscando en las estrellas, y aullaré como un perro callejero, en busca de cobijo, por si aún vuelves, porque te espero, porque te quiero.
sábado, 15 de julio de 2006
La tetería
De un antiguo caserón andaluz, con un patio interior que daba luz a las tres plantas, había surgido una tetería de hermosa y cuidada decoración. Sus tazas, música y mesas invitaban a encuentros especiales. En sus paredes abundaban los azules, emulando al eterno techo que nos rodea. Ahí nos encontrábamos los dos, en nuestra primera cita. Nadie sospechaba lo singular de la situación. Los dos disimulábamos los nervios y el deseo de satisfacer a quién movía la cuchara frente a frente. Apenas pudimos ver el incendio provocado, juro que no de manera fortuita, y que sofocaron los empleados que realizaban sus labores ajenos a nuestra magia y complicidad. Las pequeñas llamas que salieron de una vela no eran comparables con la temperatura de nuestros corazones que se volvieron a encontrar días después. Quizá fue el mejor té que probé en mi vida, aunque la objetividad de mi paladar quedó sitiada por su sonrisa. Los efectos anéstésicos e hipnotizantes de los mil aromas que salían desde las cajas-dónde el té esperaba su baño-en la barra del bar hicieron contemplarle con más admiración. La música se acercaba hacia nuestros oídos, justo lo antónimo que nuestros cuerpos. Repetabamos demasiado la distacia de los primeros momentos, aunque la atracción era tal que resultó tan inútil evadirla como romper una pared a puñetazos. A veces me pregunto si hubiera preferido esos golpes para que no llegara el momento de estar escribiendo estas palabras que recuerdan, de nuevo, la brevedad de lo deseado.
Mientras vivimos
Nos pasamos media vida durmiendo, y la otra media soñando. Aspirando a grandes metas, objetivos distantes que muy pocas veces alcanzamos.miércoles, 12 de julio de 2006
Olores
Siempre me he fijado en los olores de la gente. Esta extraña afición -he de confesar- algunas veces me ha llevado a desagradables situaciones. Llegué a la conclusión de que cada persona tiene un olor, su propio olor. A través de él puedes descubrir su auténtica personalidad. Están los muy perfumados: su falta de personalidad y baja autoestima les impide enfrentarse al mundo, al resto de la humanidad despiadada y sin tapujos que desplazaría a este tipo de personas por su olor. No pueden salir a la calle sin perfume, sin el olor fabricado. Se sienten inseguros, débiles y en su perfume está su escudo; también están los descuidados: rehúsan utilizar aromas artificiales. Más por dejadez y sólo lo hacen en ocasiones señaladas en las que quieren causar una buena impresión. Los aromas de estos perfumes –que es un intento más de la persona por formar parte de la naturaleza que destruye- se transmiten con facilidad, con ligeros contactos físicos.
Pero hay un olor que es imposible transmitir. El verdadero olor del alma. Éste sólo consigue brotar cuando corre por nuestras venas las flores de la primavera. El efecto anestésico que provoca el amor. Al segregar este olor, que sólo se produce cuando la química de los dos cuerpos es plena, podemos sentirnos las personas más afortunadas del mundo. Además, sólo se puede dejar rastro en los demás si hubo sentimientos puros. Nunca olerás a alguien con el que sólo practicas sexo una noche. No, eso no es así. El olor del alma está en un bote pequeño. No se desperdicia ante cualquier cuerpo desnudo. Espera el momento adecuado, en el que el corazón eclipsa la razón. Sin miedo a ser heridos. Siéntete afortunado cuanto huelas a alguien porque aunque el olor se vaya, has conseguido oler su alma. Lo más profundo de él o ella.
Lenguas enredadas

Perdonadme por el calor que hace en Madrid estos días. Juro que no encendí el Sol, ni quemé hogueras la noche de San Juan. La culpa es de mi corazón, que ha bombeado sangre a toda prisa, para expulsar así todo el calor que no gasté durante el invierno.
Perdonadme si hay sequía, y al abrir el grifo no sale ni una gota de agua. Juro que no abrí las compuertas de los pantanos, ni regué las flores mustias de jardines ya olvidados. La culpa la tiene mi boca sedienta de besos, que bebe sin parar de ti. La culpa la tienen tus labios carnosos que provocan a mi lengua, y la hacen enredarse.
Perdonadme si ya no corre el viento en vuestras azoteas. Juro que no rompí las aspas de los molinos, ni le tapé la boca a Eolo. La culpa es del velero que me invitó a surcar las playas de tu interior, pudiendo atrapar así los susurros perdidos que dejaste en el viento.
Perdonadme si os falta el amor, y estáis contando en el calendario los “meses vacíos” que han pasado. Juro que no robé meses a nadie, ni secuestré a Cupido. La culpa la tuvo el juego, que una vez me hubo derrotado, le pasó el testigo a una “Señora incierta”, que me hizo esclavo a ti.
Perdonadme por no haber escrito antes. Juro que no fue excusa el tiempo, ni tampoco la falta de inspiración al no encontrar la musa. La culpa fue de las palabras que se escondieron en mi alma para acometer una nueva aventura, del mutismo que aparece cuando solo actúan los besos.
Perdonadme si al mirar al cielo no veis estrellas. Juro que no conecté las luces de verbena, ni los farolillos rojos para deslumbrar a nadie, tampoco hice un pacto con la Luna para que se fuera de copas con los astros a cambio de mi alma. La culpa la tienen mis manos que chapotean con las estrellas, y juegan a lanzarlas a tu cuerpo desnudo en mi cama.
Perdonadme por estar como un niño en la edad del pavo, por ser soñador, por no tener cabeza y enrolarme después de tantas desdichas en otro amor. Pero sobre todo, quiero que me perdones TU por no haberte conocido antes, y por haber gastado en vano todas mis fuerzas buscando a alguien que me hiciese feliz. Juró no bajarme de éste tren, a pesar de haber conocido tantas vías muertas y trenes fantasmas. Nadie tiene la culpa de todo esto, pero yo por si acaso, pido perdón.
lunes, 10 de julio de 2006
Infiel

Un extraño dolor recorre mi cuerpo. Esta vez no es físico, sino psicológico. Como son, en origen, todos los dolores. Me ha abrumado la cantidad de recuerdos físicos que me rodean, los que he tardado casi tres años en apiñar y he de apilar en unas escasas horas. Quizá sólo es pereza o, tal vez, tristeza. La pena mi inunda como al día siguiente de la fiesta, en el que todos los que han venido de lejos se han ido. Buscar el sentido hacia el lugar al que voy es lo que también me aterra, y todo lo que aún dejo aquí a medio hacer, sin terminar. Sueños desdibujados que me recuerdan con maldad lo efímero de la sensación de bienestar. Confirman, una vez más, la necesidad de agarrarse con toda la fuerza del alma cuando la Felicidad pasa a tu lado. Intentar no soltarla en ningún momento. Aunque la señora que provoca la sonrisa es demasiado infiel, y no se queda con nadie para siempre.
